Me llamo Dolores, tengo 35 años. Dos hijos. Un ex marido. Una socia/amiga. Una amiga/enemiga. Una madre. Un festejante. Una empleada.
Estoy en ese lugar de la vida donde tenes mas preguntas que respuestas y supuestamente debería tener más respuestas que preguntas.
A los 23 años me casé con un príncipe. Lindo, caballero, amable.
Ok, no lo conocía mucho, 6 meses de noviazgo no es tiempo suficiente para conocer profundamente a alguien, pero ¿cual es la medida de tiempo? ¿quien puede decir que CONOCE a alguien? Como mi madre no pudo darme esas respuestas me casé.
Juan Salvador -sus padres en un ataque poético decidieron que así se llamaría la luz de sus ojos- y yo, fuimos la pareja ideal hasta 9 años después de dar el sí. Cuando un día cualquiera sin mas, Juan decidió que era tiempo de salir del placard e informarme que volaría a otras playas y que esa playa se llamaba Rodrigo.
Desde ese día lo quiero más. Mi amor propio nunca terminará de agradecerle que me haya dejado por un adonis de 30 años y no por una “culofirme” de 25.